
Qué complicado tiene que ser encontrarse en la situación que se encuentran este tipo de bandas que de un álbum a otro dan un salto de popularidad que los lleva del casi pleno desconomiento al extremo opuesto. Esta meteórica progresión no sólo la viven grupos noveles como puedan ser por cercanía temporal Pains of Being Pure at Heart o Fleet Foxes, bandas que se destapan con un inicio de carrera prometedor y que dos años después son capaces de mantener el nivel ante una crítica que los examina con lupa con sendas continuaciones. También es común descubrir, cada cierto tiempo, gente que tras varios años haciendo ruido, publica de repente un trabajo que parece dar con la tecla del éxito, que termina recogiendo reconocimientos de manera continua y catapultando a sus creadores a la primera división de la música independiente actual. Hablamos de uno de los mejores discos de 2009, de uno de los tríos más bizarros de Brooklyn, hablamos de The Antlers.










